Convocatoria Jornada CulturalLa Fulana junto con la Secretaria Lésbica de la Federación Argentina LGBT realizará el domingo 6 de marzo de 2011 una jornada cultural en memoria a Natalia Gaitán y contra la lesbofobia. En esta jornada diferentes artistas expondrán sus trabajos (pinturas, fotografías, dibujos, poesías, canciones, etc), donde reflejarán la lesbofobia social de nuestro país. El acto central consistirá en una obra de teatro que aluda a la temática. Para la misma se convocan a: Artistas plásticos/as, fotógrafas/os, guionistas, cineastas, canta-autores, cantaautoras, escritores, escritoras, actores, actrices y todos/as aquellos/as artistas que a través de su arte quieran denunciar la lesbofobia existente. Los y las que quieran participar se pueden comunicar con nosotras a:
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Fecha de cierre: 31 de enero 2011
Florencia de la V, Alejandro y la identidad de géneroPor Bruno Bimbi – (Revista Noticias)
Florencia de la V recibió su nuevo DNI. Está feliz, como nena con juguete nuevo. Dice, por fin: “Florencia Trinidad”, y agrega: “Sexo: femenino”. También le dieron una nueva partida de nacimiento. Fue luego de que la jueza Elena Liberatori hiciera lugar a la acción de amparo que la actriz presentó con el asesoramiento jurídico de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). Mientras, Alejandro Iglesias, el participante incógnita de Gran Hermano, entró al reality show con un objetivo bien definido: ganar el premio para pagarse la operación de reasignación de sexo. Nació con cuerpo de mujer, pero siempre se sintió varón y, para terminar de adaptar su cuerpo a su identidad de género, necesita un implante. Florencia consiguió su nuevo documento sin necesidad de operarse. Es travesti y se reivindica mujer. Alejandro, en cambio, quiere operarse. Es un varón transexual. Ambos casos, por su impacto mediático, echaron luz sobre el que será el próximo gran debate relacionado con la diversidad sexual, luego del matrimonio igualitario: el reconocimiento de la identidad de género. Las personas trans –travestis o transexuales–, por un vacío legal, tienen en sus documentos un nombre diferente de aquel por el que todo el mundo las conoce, y figuran inscriptas con una asignación de género –varón o mujer– que se contradice con su identidad. Esa discrepancia entre su vida y los papeles les complica todo: entrar a cualquier lugar donde pidan documento, anotarse en una carrera, votar, salir del país, casarse, abrir una historia clínica en un hospital, etc. “Sentimos que vivimos la vida de otras personas y somos invisibles para el Estado. Cuando me preguntan qué significa no tener un DNI que reconozca mi identidad, pienso qué terrible que sería morirme y sentir que pasé por la vida como un fantasma”, dice Claudia Pía Baudracco, travesti y dirigente de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero (ATTTA).
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