Lengua Materna, el film próximo a estrenarse, es una película que quizás pueda colocarse en los estantes del mal-llamado “cine gay”, sólo porque una de sus protagonistas es lesbiana. Luego de ver la película, y en entrevista con su protagonista, Claudia Lapacó y su directora, Liliana Paolinelli, entendemos lo lejos que está de aquella clasificación, y que más bien se trata de cómo cambia el vínculo madre-hija al enterarse de. Y sirve, además, para modificar el papel que siempre se le dio a la lesbiana en el cine. ¿Hasta dónde puede hablar una lengua materna? ¿Hasta dónde entrometerse? ¿Y hasta dónde tienen que reaprender, madre e hija, un nuevo idioma?
Así en el cine como en la vida
Luego de participar de café concert, revistas, cine, televisión, teatro, luego de cincuenta y dos años de trayectoria artística y a los setenta años, Claudia Lapacó realiza en Lengua Materna su primer protagónico en cine; situación que la enorgullece y emociona. Y este protagónico no es cualquiera, es el de una madre de dos hijas maduras que viven sus vidas de una manera bastante diferente a la de ella. Algo muy parecido a lo que vive Lapacó en su vida, sus dos hijos ejercen una profesión muy diferente a la de su madre, son abogados. La actriz nos cuenta que nunca influenció sobre sus hijos en ninguna decisión, y que les dio la libertad de que realicen sus propias elecciones, siempre acompañándolos en cada una de ellas y apoyándolos; algo que a su vez le inculcaron sus padres. Lapacó relata que ni bien leyó el guion que le envió la directora, Liliana Paolinelli, le encantó y al otro día ya le estaba contestando que aceptaba participar. En Lengua Materna interpreta a la madre de una mujer homosexual que a los cuarenta años decide aclararle cuál es su orientación sexual, y aunque la película no plantea ésto como un problema, es interesante la manera en que esta madre busca aprender sobre su hija y la delgada línea entre conocer y entrometerse. Dos situaciones distintas pero que en un punto parecieran tener un contacto: el goce que hoy vive Lapacó por su primer protagónico en cine y el que vive la protagonista por empezar a ser parte de la vida de su hija. En ambos casos, un mundo nuevo para conocer y conquistar, un paisaje para recorrer y disfrutar; porque como nunca es tarde para ser honestos con los padres, tampoco lo es para ser protagonista de una o cien películas.
Entre lo social y lo sexual
No es una película “de temática lésbica”, es un drama/comedia donde la sexualidad de una de sus protagonistas es a penas un disparador para hablar de la confianza, del reaprender los vínculos y del reconocimiento del otro como un otro. Lengua Materna arrasa con la mayoría de los estereotipos de la lesbiana que hasta hoy se le dio en el cine nacional. Ese lugar de marginación que desde siempre se le dio a la mujer homosexual comienza a tener aire. Liliana Paolinelli no intenta explicarle a nadie qué es una lesbiana, la película relata una historia y no hace ningún tipo de aclaraciones. Es cierto que desde hace un tiempo a esta parte, los medios de comunicación, incluido el cine, han dejado de reducir, en cierta forma, a la lesbiana a un simple objeto erótico. Pero en el imaginario inconsciente, la lesbiana continúa viviendo en los márgenes, aislada de las tierras, como si no existieran familia y entorno legitimado socialmente. Paolinelli se corre de la estigmatización de las minorías homosexuales, para darle al personaje de Virginia Innocenti una identidad como la de cualquier mortal, con conflictos y contradicciones propias del ser humano, sin lugar a dudas, una personalidad social antes que sexual. ¿Hubiera sido posible esta película diez años atrás? Paolinelli es rotunda y sin dudar responde que no. Por un lado por cuestiones de financiamientos, y por otro, porque cuando mostraba el guión había sugerencias de cambiar tal o cual escena, o mostrar explícitamente algo que sobrevuela la primera mitad de la película. Lengua Materna durmió casi por 15 años en los cajones de su directora, y como un pronóstico de los tiempos, se terminó de filmar mientras la pelea por la Ley de Matrimonio deambulaba en los pasillos del Congreso, y se estrena hoy, cuando muchas parejas ya hacen uso de esa Ley. Su posibilidad de realización y estreno no fue casual, invisibilizar la coyuntura actual sería inocente. El cine es en función de las situaciones emocionales de las sociedades en que se realiza, y el legado sociológico que nos está dejando la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario es precisamente que un film como Lengua Materna, pueda verse en la cartelera comercial; un film donde una lesbiana no tiene ningún diagnostico psiquiátrico, ni termina sus días en una cárcel. Sin dudas, Lengua Materna respeta la inteligencia de lxs espectadores en general; y en particular, de la mujer lesbiana, que siempre se vio estigmatizada. Y viene a continuar llenando ese breve espacio que abrieron algunas películas, donde se rompe con el paradigma de los roles que abordan los personajes homosexuales.