Por Elsa San Martín -
Secretaria de Diversidad Religiosa de la FALGBT
Los símbolos remiten a otros significados. Desde aquel bebe que nace en Belén hasta el “poderoso” Jesucristo que hoy nos presentan las iglesias, hay una larga y profunda construcción de un símbolo, que es como todo símbolo, polisémico, o sea que tiene diversidad de significaciones.
Miremos al niñito tal como aparece en los relatos bíblicos. Su madre María lo ha concebido soltera, José no es su padre. Hay en ese tiempo una persecución del representante del Imperio Romano, Nerón, en Judea y Galilea. Maria embarazada acompañada por José tiene que viajar, a lomo de burro, a otra tierra para cumplir con la exigencia de un censo. Son muy pobres, pertenecen a un pueblo sojuzgado por un imperio poderoso, un pueblo que había sido invadido muchas veces, y otras tantas llevado al exilio. Un pueblo que a pesar de todas las calamidades por las que pasó,
había conservado su cultura, sus creencias, su estilo de vida y su espíritu de lucha.
El niño creció y formó un movimiento con un proyecto. A Jesús lo matan por conspirar contra el Imperio. La indigna y torturante muerte de cruz era para los “guerrilleros” y para los esclavos que se sublevaban contra sus amos. Los ciudadanos romanos que cometían delito se les condenaba a una muerte digna.
El movimiento de Jesús fue revolucionario, luchó contra el imperio en el plano político y religioso. Respecto a las relaciones sociales también fue contra corriente, puesto que dio a las mujeres un lugar de igualdad con el varón. Tuvo discípulas, cosa que no se acostumbraba en aquella sociedad patriarcal.
Jesús en los evangelios continuamente desestabiliza el sistema político, y religioso, al asociarse con gente “desviada” (prostitutas), tocando gente “impura”(leprosos), actuando en contra de la ley judía (curando en sábado).
Aplicando la teoría queer al mensaje de Jesús podemos decir que cuestionó y retó, no solamente al status quo de los ricos que oprimían a los pobres, si no a la forma de entender la “masculinidad”, el “genero” y el concepto de “familia”. Jesús desenmascara y ridiculiza el concepto de “masculinidad” al expresar: Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos.
Quien Pueda entender, que entienda (Evangelio de Mateo 19,12).
El cuerpo masculino era modelo de virtud y honor, mientras que el cuerpo femenino era paradigma de vergüenza y deshonor. El cuerpo masculino era visto como superior porque poseía un falo “externo” y visible. En esta cultura falocéntrica, las mujeres y los hombres que no tenían falo eran vistos como cuerpos “incompletos”.
En este contexto, el cuerpo mutilado del eunuco representaba una amenaza para la masculinidad de los hombres. ¿Por qué Jesús favorece a los mutilados eunucos comparándolos con el reino de los cielos? ¿Cuál es la enseñanza que quiere dar Jesús para la comunidad nombrando y haciendo visibles esos cuerpos mutilados? ¿Qué es lo que Jesús demanda de sus seguidores al presentar al eunuco como modelo de discipulado? ¿De qué manera la figura del eunuco amenaza la masculinidad de los hombres adultos de la época de Jesús?
Las personas gays, lesbianas, bisexuales y trasgéneros sin lugar a duda tenemos buenas noticias al ser incluidos en la nueva “familia” que Jesús inaugura al admitir a los eunucos en su movimiento. El dicho de Jesús de los “eunucos por el reino de los cielos” es subversivo, al desestabilizar, y desarticular el “paradigma normal de la masculinidad”.
Como ocurre generalmente con los movimientos revolucionarios, este movimiento fue cooptado, y en el 313, Constantino declara al cristianismo religión oficial del Imperio Romano.
¿Con qué Jesús-símbolo me identifico? Con el que diseñan las instituciones religiosas que se aparean con todas las formas de poder opresor, injusto y violento? O ¿con el pobre de Nazaret que lucho y dio su vida para construir una sociedad justa, plural, diversa, sin excluidos/as? Son preguntas que tendríamos que tener presente en todas las acciones de nuestra existencia.
¡Muchas felicidades!
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